Los vecinos y vecinas del entorno de la Illa Citroën, tanto del municipio de l’Hospitalet de Llobregat, como del barrio de La Bordeta, en Barcelona, han convocado un acto el próximo sábado 17 de enero en la Rambla de Badal a las 12:00, a la altura de la calle Constitució, para mostrar su rechazo al proyecto pactado entre el Gobierno del Ayuntamiento de Barcelona, encabezado por Jaume Collboni y la multinacional Stellantis, matriz de Citroën. El acuerdo permitiría construir 110 pisos privados de precio elevado en unos terrenos calificados al 100% como zona verde.
Según denuncian los más de 60 vecinos y vecinas reunidos este pasado sábado en la Plaza Escorza, el plan supondría la pérdida de más del 30% de la superficie verde prevista inicialmente para levantar bloques de hasta 12 plantas de altura. Una operación urbanística que impacta de lleno en una de las áreas con mayor densidad de población de Europa y que, alertan, agravaría la presión urbanística y ambiental en la frontera entre Barcelona y L’Hospitalet.
El proyecto también contempla la construcción de un edificio con más de 90 viviendas públicas, un punto que no genera oposición vecinal. Sin embargo, los colectivos insisten en que esta parte no puede servir de coartada para reducir el espacio verde ni para introducir vivienda privada de carácter especulativo con los precios residenciales marcando récords históricos. Reclaman que la zona se destine prioritariamente a zona verde, vivienda asequible y equipamientos esenciales como un centro de salud, también de educación infantil y espacios comunitarios.
La movilización llega tras un encuentro celebrado el pasado sábado 10 de enero en la Plaça Escorça de L’Hospitalet, donde vecinos y vecinas, con el acompañamiento de los Comunes tanto de L’Hospitalet como de Sants-Montjuïc, se organizaron para repartir material informativo y planificar nuevas acciones. Allí se acordó impulsar el acto del día 17 como una convocatoria amplia, en pleno límite entre ambos municipios.
En estos momentos, la campaña vecinal ya ha superado las 1.500 firmas recogidas contra el proyecto. Las plataformas anuncian que, a partir del acto del sábado, intensificarán la recogida con una campaña más sostenida en el tiempo para frenar una operación que, sostienen, responde más a los intereses inmobiliarios que a las necesidades reales del barrio.

