La relación entre la asociación que organiza la Telecogresca y el Ayuntamiento de Barcelona se ha deteriorado, complicando el futuro del festival universitario que se celebra en el Parc del Fòrum. La organización afirma que las nuevas normas municipales, pensadas para grandes festivales, les obligan a asumir costes y requisitos que multiplican por 2,5 el gasto por el uso del espacio y dificultan su labor sin ánimo de lucro.
Según la entidad, las tasas elevadas, la competitividad impuesta frente a operadores de macroeventos como Primavera Sound o Festival B y la burocracia para alquilar el espacio público ponen en cuestión un modelo basado en voluntariado y entradas a precios populares que ha sido un referente cultural durante décadas.
Además, los organizadores señalan que las subvenciones públicas parecen diseñadas “a medida” de las grandes estructuras privadas, lo que limita sus opciones de financiación y sitúa en desventaja a iniciativas sociales y culturales de base comunitaria frente a operadoras con mayor capacidad económica.
Hasta ahora, el gobierno municipal no ha ofrecido concesiones claras ni ha respondido directamente a las reclamaciones de la Telecogresca, manteniendo una postura de silencio pese a las críticas de algunos grupos políticos que reclaman mayor apoyo institucional para preservar la continuidad de este festival histórico.
