El sinhogarismo continúa creciendo en Barcelona y lo hace con especial intensidad en Sants-Montjuïc. Según los últimos recuentos municipales y datos de entidades sociales, unas 500 personas duermen actualmente en la calle en el distrito, un 134 % más que en 2023. Según datos de la Fundación ‘Arrels’, en el conjunto de la ciudad, la cifra asciende a cerca de 2.000 personas sin techo, lo que supone un incremento del 43 % en dos años. El fenómeno se concentra especialmente en el polígono de la Zona Franca y, en menor medida, en los entornos de Montjuïc, donde en los últimos meses se han producido desalojos de asentamientos sin que todas las personas hayan accedido a una alternativa estable y a la atención social necesaria.
El incremento coincide con una presión creciente sobre la vivienda. Los alquileres siguen marcando máximos históricos en varios barrios del distrito, mientras que el acceso a pisos asequibles es cada vez más limitado y se ha frenado la proyección de vivienda pública y la compra de inmuebles por parte del Ayuntamiento. A esto se suman desahucios por impago y finalización de contrato que, en muchos casos, afectan a personas con empleos precarios o ingresos intermitentes. La pérdida de una habitación o de un piso compartido puede convertirse, en cuestión de semanas, en una tienda de campaña.
Las entidades que trabajan sobre el terreno advierten de que el sistema de atención social está tensionado. Arrels Fundació atendió a 3.337 personas en 2025, una cifra inédita que refleja la magnitud del problema. También alertan del envejecimiento progresivo de las personas sin hogar y del aumento de perfiles con problemas de salud mental o situaciones administrativas irregulares, factores que dificultan el acceso a recursos ordinarios. La demanda de atención social crece más rápido que la capacidad de respuesta por la falta de previsión e inversión por parte del Consistorio gobernado por el PSC de Jaume Collboni.
En paralelo, los desalojos de asentamientos en el polígono de la Zona Franca han evidenciado la fragilidad de muchas de estas trayectorias. Tras las intervenciones, parte de las personas afectadas se han desplazado a otros puntos del Distrito o a otros emplazamientos en el propio polígono, lo que ha dispersado el problema sin reducir el número total de personas sin hogar. La falta de un plan específico para el Distrito ha sido señalada por organizaciones sociales y vecinales como uno de los elementos que explican la concentración actual.
Sants-Montjuïc combina varios factores de riesgo: grandes infraestructuras industriales y de transporte, zonas con menor presión residencial y espacios donde instalarse temporalmente. Esa combinación ha convertido al Distrito en un territorio de llegada para personas expulsadas de otros barrios. Sin embargo, la red de recursos sociales no ha crecido al mismo ritmo que el fenómeno. El resultado es visible en parques, descampados y entornos industriales donde, cada noche, se suman nuevas tiendas.
El aumento del sinhogarismo en el distrito no responde a un único motivo, sino a una suma de circunstancias que se retroalimentan: vivienda inaccesible, precariedad laboral, insuficiencia de recursos sociales y desplazamientos tras desalojos. Las cifras reflejan una tendencia exponencial al alza que, según entidades y datos municipales, continúa avanzando sin que el Ayuntamiento de Barcelona haya puesto en marcha ningún plan para el abordaje de un problema que no tiene vistas de reducirse, sino todo lo contrario.
