Vecinos del Eixample denuncian acoso inmobiliario con una pancarta al paso de la Marató para visibilizar su situación

Vecinos de un edificio del Eixample denuncian un caso de acoso inmobiliario por parte de la propiedad, con presiones y deterioro deliberado del inmueble para forzar la salida de inquilinos. El caso reabre el debate sobre la protección frente a prácticas especulativas.

Vecinos del Eixample denuncian acoso inmobiliario con una pancarta al paso de la Marató para visibilizar su situación

Vecinos del Eixample denuncian acoso inmobiliario con una pancarta al paso de la Marató para visibilizar su situación. Según han explicado a betevé, las situaciones se han intensificado en los últimos meses, afectando directamente a las condiciones de vida en el inmueble.

Los residentes aseguran que el acoso se materializa en distintas formas de presión, como la falta de mantenimiento del edificio, incidencias sin resolver o actuaciones que empeoran las condiciones de habitabilidad. Estas prácticas, denuncian, buscan generar un entorno incómodo que empuje a los vecinos a abandonar voluntariamente sus viviendas.

El caso ha sido trasladado a entidades en defensa del derecho a la vivienda, que advierten de que este tipo de situaciones no son aisladas. Según estas organizaciones, el acoso inmobiliario es una estrategia recurrente en zonas con alta demanda, donde la sustitución de inquilinos permite incrementar los precios del alquiler o destinar los inmuebles a usos más rentables.

Ante esta situación, los vecinos reclaman la intervención de las administraciones para frenar estas prácticas y garantizar su derecho a permanecer en sus viviendas. También piden mecanismos efectivos de protección frente a este tipo de presiones, que afectan especialmente a personas con contratos antiguos o rentas más bajas.

En paralelo, el caso se produce en un contexto de críticas a la actuación municipal ante este tipo de situaciones. Entidades y vecinos señalan la falta de medidas efectivas para prevenir y sancionar el acoso inmobiliario, así como la ausencia de intervenciones contundentes por parte del alcalde, Jaume Collboni, frente a una problemática que sigue afectando a múltiples comunidades en la ciudad.

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