Un fondo de inversión especializado en la promoción de colivings ha decidido abandonar Barcelona en un contexto de creciente presión social sobre el uso de la vivienda. La empresa ha optado por vender sus activos en la ciudad tras meses de debate público sobre el impacto de estos modelos residenciales, cuestionados por entidades en defensa del derecho a la vivienda.
El coliving, basado en el alquiler de habitaciones con servicios compartidos y contratos flexibles, ha experimentado un crecimiento significativo en grandes ciudades. Sin embargo, organizaciones como el Sindicat de Llogateres han alertado de que este modelo puede contribuir a reducir la oferta de vivienda habitual y tensionar los precios del mercado residencial.
Durante los últimos meses, el movimiento por la vivienda ha intensificado sus campañas contra prácticas consideradas especulativas, incluyendo el alquiler de temporada y el uso intensivo de viviendas para fórmulas residenciales no permanentes. Estas iniciativas han situado el debate sobre el acceso a la vivienda en el centro de la agenda pública.
La salida de este fondo se produce en paralelo a este aumento de la presión social y al cambio de contexto en la ciudad, donde crecen las demandas para priorizar el uso residencial estable frente a modelos alternativos. El caso refleja las tensiones actuales entre la expansión de nuevos formatos inmobiliarios y las reivindicaciones por el derecho a la vivienda.
La salida de este fondo se produce en paralelo al fortalecimiento del movimiento por la vivienda, que en los últimos años ha impulsado cambios relevantes en el debate público y en las políticas urbanas. Durante el mandato de Ada Colau, iniciativas orientadas a proteger el uso residencial, ampliar el parque público y limitar dinámicas especulativas situaron el derecho a la vivienda en el centro de la agenda municipal.
