La mitad de los catalanes ha acudido al médico estando enfermos en el último año, según datos recientes sobre el uso del sistema sanitario. Este alto volumen de consultas se produce en un contexto de creciente presión asistencial, con listas de espera que siguen al alza y dificultades para acceder a pruebas diagnósticas y tratamientos en plazos adecuados.
En paralelo, la patronal de pequeñas y medianas empresas Pimec ha alertado de que esta situación está teniendo un impacto directo en el mercado laboral. Según su informe de enero de 2026, las listas de espera están alargando la duración de las bajas médicas en Cataluña, ya que los retrasos en la atención sanitaria prolongan los procesos de recuperación de los trabajadores.
El estudio señala que Cataluña registra una duración media de las bajas superior a la del conjunto del Estado. La demora en consultas especializadas o intervenciones quirúrgicas retrasa las altas médicas y contribuye a un aumento del absentismo, que ya representa la mayor parte de las horas no trabajadas.
Además, el informe apunta a que el volumen de consultas médicas, junto con factores como el envejecimiento de la población trabajadora o el incremento de problemas de salud mental, está tensionando el sistema sanitario. Esta combinación de elementos incide tanto en la capacidad de respuesta de los servicios de salud como en la duración de las incapacidades temporales.
Este escenario ha reabierto el debate sobre la necesidad de reforzar la inversión en sanidad pública para reducir las listas de espera y mejorar la capacidad de atención. Expertos y agentes sociales coinciden en que incrementar recursos, especialmente en atención primaria y especialidades con mayor saturación, resulta clave para acortar los tiempos de diagnóstico y tratamiento y, con ello, la duración de las bajas laborales.
