Metzineres, el refugio para mujeres sin hogar del Raval, ve amenazada su continuidad por la especulación inmobiliaria

Metzineres, entidad de referencia en la atención a mujeres sin hogar y en situación de extrema vulnerabilidad, deberá abandonar su local del Raval el 30 de junio tras la decisión de la propiedad de no renovar el alquiler. Atiende a 647 mujeres.

Metzineres, el refugio para mujeres sin hogar del Raval, ve amenazada su continuidad por la especulación inmobiliaria

Metzineres, el refugio para mujeres sin hogar del Raval, una cooperativa del Raval reconocida por su modelo de atención a mujeres en situación de extrema vulnerabilidad, deberá abandonar su local el próximo 30 de junio después de que la propiedad haya decidido no renovar el contrato de alquiler. La entidad, fundada en 2017 y considerada desde 2020 Servicio de Intervención Especializada por la Generalitat, atiende a mujeres sin hogar, supervivientes de violencias y personas que han quedado fuera de otras redes sociosanitarias.

El proyecto atiende actualmente a 647 mujeres y cada día pasan por el espacio unas 60. Metzineres ofrece camas para descansar durante el día, duchas, talleres, acompañamiento comunitario y un patio interior donde construir redes de apoyo. Según su directora, Aura Roig, muchas de las mujeres que acuden al centro han vivido situaciones traumáticas, duermen en la calle y encuentran barreras para acceder a otros recursos.

El local pertenece a Barcino Property, una sociedad dedicada a la inversión en inmuebles residenciales en zonas céntricas de Barcelona para su explotación en régimen de alquiler. El contrato finalizó en enero y la propiedad concedió una prórroga extraordinaria hasta el 30 de junio. Según la entidad, el inmueble ha aparecido anunciado en Idealista pese a que inicialmente se les comunicó que no se vendería.

La permanencia en el Raval es uno de los elementos centrales del proyecto. Roig advierte de que muchas usuarias no llegarían si el servicio se desplazara fuera del barrio. En el último año, el 70% de las mujeres atendidas vivía directamente en la calle y un 19% tenía techo gracias a algún recurso asistencial. La entidad también ha tenido que cerrar festivos y fines de semana por dificultades económicas y perdió financiación para Espai de Drets, un servicio de acompañamiento jurídico para mujeres sin domicilio fijo.

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