El Banco de España cifra en casi 900.000 las viviendas que están en manos de extranjeros no residentes o destinadas al alquiler turístico

El Banco de España estima que cerca de 900.000 viviendas están en manos de extranjeros no residentes o destinadas al alquiler turístico. El fenómeno reduce la oferta residencial y presiona los precios en zonas tensionadas, especialmente en la costa mediterránea y las islas.

El Banco de España cifra en casi 900.000 las viviendas que están en manos de extranjeros no residentes o destinadas al alquiler turístico

El Banco de España ha cifrado este jueves 18 de junio en cerca de 900.000 las viviendas que en 2025 estaban en manos de extranjeros no residentes o destinadas al uso turístico en España. El dato forma parte de su Informe Anual 2025 y representa el 3,3% del parque total de viviendas del país. El organismo advierte de que estos usos no residenciales reducen la oferta disponible para vivir y pueden presionar los precios en las zonas donde la demanda residencial ya supera a la oferta.

El informe detalla que las compras de vivienda por parte de no residentes supusieron entre 2021 y 2025 el 7,4% del total de operaciones, con una media anual de unas 50.000 viviendas. El fenómeno se concentra especialmente en la costa mediterránea y las islas: en 2025, las adquisiciones de no residentes representaron el 33,3% de las compraventas en Alicante, el 27,9% en Málaga, el 23% en Baleares y el 20,3% en Santa Cruz de Tenerife.

El Banco de España también subraya el peso creciente de la vivienda turística. Según sus datos, este tipo de viviendas alcanzó las 400.000 unidades en 2024 y se situó en una media de unas 355.000 en 2025. Aunque en el conjunto del parque residencial representan el 1,5%, su peso se eleva hasta alrededor del 10% del mercado del alquiler, con una incidencia especialmente fuerte en centros urbanos turísticos.

La suma de viviendas turísticas y propiedades de no residentes alcanza porcentajes muy superiores a la media estatal en algunas provincias. Alicante llega al 14,5% del parque total de viviendas y Málaga al 14,1%, mientras que Baleares y Girona se sitúan en el 10,9%. El Banco de España señala que, aunque estos usos contribuyen a la actividad económica, su aumento progresivo reduce la oferta residencial y puede tensionar los precios de compra y alquiler en mercados con escasez de vivienda.

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