Delfín Amaya muere a los 74 años tras una vida dedicada a la rumba catalana

Delfín Amaya, integrante junto a su hermano José del histórico dúo Los Amaya, ha muerto en Barcelona a los 74 años. El músico fue una de las figuras clave de la rumba catalana y popularizó canciones como Vete, Caramelos y Amor, amor.

Delfín Amaya muere a los 74 años tras una vida dedicada a la rumba

Delfín Amaya, integrante del histórico dúo Los Amaya, ha muerto en Barcelona a los 74 años. El artista, nacido en Oviedo en 1952 y criado desde pequeño en el barrio barcelonés del Raval, desarrolló junto a su hermano José una de las trayectorias más reconocibles de la rumba catalana. Su fallecimiento se conoció el 19 de agosto, aunque las primeras informaciones situaron la muerte dos días antes, el lunes 17 de agosto.

Los hermanos comenzaron su carrera a finales de los años 60 y publicaron su primer disco en 1969. Dos años después alcanzaron una gran popularidad con Caramelos, a la que siguieron canciones como Vete, Mujer, Amor, amor o ¡Qué mala suerte la mía!. Su música combinó la tradición de la rumba flamenca con elementos del pop y los ritmos latinos.

Los Amaya se consolidaron durante las décadas de 1970 y 1980 como uno de los principales nombres de la rumba catalana, un género surgido principalmente entre la comunidad gitana de Barcelona. Delfín y José eran además familiares de Carmen Amaya, una de las figuras más importantes de la historia del flamenco.

En 1992, Los Amaya participaron junto a Peret y Los Manolos en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona, uno de los momentos de mayor proyección internacional de la rumba catalana. Décadas después, el dúo continuó publicando música y en 2013 lanzó Vuelven… Los Amaya!, el último trabajo discográfico de su trayectoria.

La rumba catalana es también una expresión cultural profundamente vinculada a los barrios populares y a la clase trabajadora, especialmente a las comunidades gitanas que la hicieron crecer en Barcelona. Nacida lejos de los grandes circuitos institucionales, convirtió la vida cotidiana, la fiesta y la mezcla cultural en identidad colectiva.

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