Desigual genera polémica por convertir los problemas de Barcelona en una campaña publicitaria

La última campaña de Desigual sobre Barcelona ha generado críticas por presentar con ironía problemas como los carteristas, la turistificación, los altos precios o la saturación del espacio público. La marca defendía que era una sátira, pero admite que el tono no fue adecuado.

Desigual genera polémica por convertir los problemas de Barcelona en una campaña publicitaria

La firma de moda Desigual ha generado polémica esta semana por una campaña publicitaria ambientada en Barcelona que convierte algunos de los conflictos urbanos de la ciudad en elementos de humor. El vídeo, creado para presentar una colección cápsula junto a la marca berlinesa Ottolinger, muestra a una modelo recorriendo distintos espacios de la capital catalana mientras ironiza sobre cuestiones como los carteristas, el turismo, la saturación de las calles o el aumento de los precios.

La pieza audiovisual, publicada en redes sociales, comienza con referencias al tráfico y continúa con escenas en las que aparecen colomos paseados con correa, una simulación de intento de robo de una mochila y el pago de 9,50 euros por un café con hielo. También incluye una situación en la que una vecina recrimina en catalán a la protagonista que está bloqueando el paso en una calle.

El anuncio ha provocado una oleada de críticas de usuarios y colectivos vecinales, que consideran que la campaña banaliza problemas que afectan a la ciudad, como la turistificación, la gentrificación o el encarecimiento de la vida cotidiana. Representantes vecinales de Ciutat Vella han señalado que este tipo de mensajes pueden reforzar estereotipos sobre barrios populares que ya sufren procesos de estigmatización.

Ante la reacción generada, Desigual ha defendido que el objetivo era realizar una sátira sobre la “cara B” de Barcelona, pero ha admitido que el tono utilizado no fue el adecuado. La compañía, nacida en la capital catalana hace más de cuarenta años, ha asegurado que mantiene su vínculo con la ciudad y su compromiso con su cultura y creatividad.

Cuestiones como el aumento del coste de vida, la presión turística, la inseguridad o la saturación del espacio público afectan de manera directa a muchas personas residentes y no son únicamente elementos de una estética urbana.

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