Miles de personas desbordan Barcelona contra los alquileres abusivos y la especulación inmobiliaria

Miles de personas salen a las calles de Barcelona contra unos alquileres que expulsan al vecindario y un mercado dominado por la especulación. La protesta exige límites efectivos, contratos estables y frenar el negocio de grandes propietarios y fondos de inversión.

Miles de personas desbordan Barcelona contra los alquileres abusivos y la especulación inmobiliaria

Miles de personas se manifestaron este lunes 5 de octubre por el centro de Barcelona para exigir medidas frente a una crisis de vivienda que continúa expulsando población de la ciudad. La marcha, convocada por el Sindicat de Llogateres y otras organizaciones sociales, partió de la plaza Urquinaona después de haber sido aplazada por las fuertes lluvias. La Guardia Urbana cifró la participación en unas 20.000 personas, mientras que la organización la elevó hasta las 120.000.

La protesta señaló directamente un mercado inmobiliario marcado por el encarecimiento de los alquileres, la especulación y la concentración de vivienda en manos de grandes propietarios. Las organizaciones convocantes denunciaron que miles de hogares destinan una parte creciente de sus ingresos al alquiler mientras fondos de inversión y operadores inmobiliarios continúan obteniendo rentabilidad de un bien de primera necesidad.

Entre las principales reivindicaciones figuran la implantación de contratos de alquiler indefinidos, el control efectivo de los precios y la prohibición de compras de vivienda con fines puramente especulativos. La movilización también reclamó medidas contra los pisos turísticos y otras dinámicas que reducen el parque residencial disponible y aumentan la presión sobre los barrios.

La protesta llega en un momento de creciente movilización por la vivienda en diferentes ciudades del Estado y tras el rechazo en el Congreso de nuevas medidas planteadas por el Gobierno central. El movimiento por la vivienda pretende ahora elevar la presión social y avanzar hacia una huelga general que sitúe el acceso a una vivienda digna en el centro de la agenda política.

Manifestarse por causas sociales sigue siendo una de las principales herramientas colectivas para visibilizar problemas que afectan a la vida cotidiana y exigir respuestas a las instituciones.

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