El alcalde de Atenas, Haris Doukas, ha planteado endurecer las restricciones al turismo masivo en la capital griega para evitar que el centro histórico se convierta en una gran zona hotelera. La propuesta llega tras un 2025 de récord turístico, con más de 8 millones de visitantes en una ciudad de unos 700.000 habitantes, y en un contexto de presión creciente sobre la vivienda, los servicios urbanos y los barrios más cercanos a la Acrópolis.
Doukas ha defendido que Atenas “no puede funcionar como un hotel gigante” y ha reclamado que las ciudades tengan capacidad para decidir cómo se desarrollan. Entre las medidas que estudia se encuentran la prohibición de nuevas actividades turísticas en Plaka, uno de los barrios más visitados de la ciudad, y la congelación de nuevas licencias hoteleras en las zonas más saturadas.
La presión turística también se refleja en el mercado del alojamiento. Según datos recogidos por medios internacionales, las pernoctaciones en alquileres de corta duración en Plaka se han duplicado desde 2018, mientras el Ayuntamiento denuncia que el aumento de precios está expulsando a residentes del centro. La ciudad también está reforzando redes eléctricas, sistemas de agua, drenaje e infraestructuras digitales para responder al aumento de población flotante.
El debate ha llegado incluso al sector hotelero. El presidente de la asociación de hoteles de Atenas y Ática, Evgenios Vassilikos, ha defendido la necesidad de planificar cuántas camas turísticas puede asumir la ciudad y ha citado el caso de Barcelona, donde no se conceden nuevas licencias hoteleras desde 2017 y está prevista la eliminación de los pisos turísticos en 2028. Atenas ya aplica restricciones a nuevos alquileres de corta duración en tres barrios del centro.
