El alquiler en Barcelona baja un 4,4 % desde la regulación, pero sigue en 1.141 euros al mes

El alquiler medio en Barcelona se sitúa en 1.141 euros, un 4,4 % menos que antes de la regulación de precios de 2024. En los municipios catalanes con topes, las rentas han subido un 0,7 %, frente al 11 % registrado donde no existe regulación.

El alquiler en Barcelona baja un 4,4 % desde la regulación, pero sigue en 1.141 euros al mes

El precio medio del alquiler en Barcelona se situó en 1.141 euros al mes durante el segundo trimestre de 2026, según los datos del Institut Català del Sòl (Incasòl) difundidos por la Generalitat este lunes 2 de noviembre. La cifra representa una reducción del 4,4 % respecto al primer trimestre de 2024, antes de la entrada en vigor de la regulación estatal de precios en las zonas de mercado residencial tensionado. Sin embargo, el coste del alquiler ha registrado un ligero incremento del 0,5 % respecto al mismo periodo del año anterior.

La diferencia entre los municipios con regulación y aquellos donde no se aplican límites resulta especialmente significativa. Desde principios de 2024, los alquileres han aumentado un 0,7 % en las zonas tensionadas de Cataluña, frente al 11 % registrado en los municipios sin regulación.

Los datos también reflejan una caída del 40,5 % en los contratos de alquiler de temporada en Cataluña respecto al año anterior, con 963 contratos menos. Esta modalidad había sido utilizada por algunos propietarios para eludir los límites establecidos sobre los alquileres de vivienda habitual. Su descenso coincide con la entrada en vigor, en diciembre de 2025, de nuevas restricciones que obligan a justificar la finalidad temporal de estos arrendamientos.

La evolución de los contratos vigentes también muestra un balance positivo desde la aplicación de los topes. Durante el segundo trimestre de 2026, Cataluña registró un incremento neto de 2.512 contratos de alquiler residencial, mientras que las zonas tensionadas acumulan 23.506 contratos vigentes más desde la implantación de la regulación. Aunque el ritmo de firma de nuevos contratos se ha ralentizado, el Govern atribuye este fenómeno a una menor rotación de los inquilinos y no a una reducción de la oferta.

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