En la madrugada de este sábado, varias explosiones fueron escuchadas en la capital venezolana —especialmente alrededor de la Base Aérea La Carlota y otras zonas cercanas— junto con la presencia de aeronaves volando a baja altura, según reportes locales y agencias internacionales. El Gobierno de Nicolás Maduro atribuyó los hechos a una agresión militar por parte de Estados Unidos y declaró el estado de emergencia en todo el país como respuesta a lo ocurrido.
El Ejecutivo venezolano difundió comunicados en los que rechaza lo que denomina una “gravísima agresión” contra el territorio y la población, denunciando la afectación de objetivos tanto civiles como estratégicos en Caracas y los estados adyacentes de Miranda, Aragua y La Guaira. La acusación llega en un contexto de tensiones acumuladas entre Caracas y Washington, marcado por sanciones y operaciones previas calificadas por Maduro como injerencias.
El incidente ha generado movimientos diplomáticos en la región, con gobiernos vecinos y organizaciones como la ONU y la OEA siendo instados a abordar la escalada. Por su parte, la comunidad internacional se encuentra en alerta ante posibles repercusiones geopolíticas más amplias, mientras los detalles sobre daños y víctimas aún son parciales y continúan surgiendo reportes desde el terreno.
La situación sigue en desarrollo y mantiene alta la incertidumbre sobre la evolución política en Venezuela y las relaciones con Estados Unidos. En medio de la conmoción, fuentes oficiales venezolanas han pedido esclarecimiento y prueba de vida de líderes nacionales, mientras la población permanece afectada por la presencia de explosiones y el impacto directo sobre infraestructuras locales.
