Los vecinos que viven en los edificios situados frente a la fachada de la Gloria de la Sagrada Familia, en la calle Mallorca de Barcelona, han expresado inquietud ante el futuro de sus viviendas. Con las obras del templo prácticamente finalizadas en altura, el siguiente paso previsto es completar esta fachada y construir una gran escalinata de acceso al monumento. El proyecto podría implicar la demolición de algunos edificios residenciales, aunque todavía no existe una decisión definitiva sobre cómo se ejecutará ni sobre las posibles compensaciones a los afectados.
La Junta Constructora del templo sostiene que la escalinata forma parte del proyecto original del arquitecto Antoni Gaudí y defiende su construcción como un elemento “indiscutible” del diseño de la basílica. Según sus responsables, el acceso monumental por la calle Mallorca permitiría completar la visión arquitectónica concebida para la fachada de la Gloria, considerada la entrada principal al templo.
Sin embargo, el proyecto lleva décadas generando controversia entre residentes y entidades vecinales. Algunas asociaciones sostienen que la construcción de la escalinata y una avenida de acceso podría implicar la expropiación y derribo de numerosos edificios del entorno, lo que afectaría a centenares de familias que viven o tienen negocios en la zona desde hace años.
La incertidumbre se mantiene porque todavía no se ha concretado el alcance del plan urbanístico ni el número de viviendas que podrían verse afectadas. Los vecinos reclaman información clara sobre el futuro del barrio, mientras las administraciones y los responsables del templo continúan estudiando las diferentes opciones para desarrollar el acceso a la fachada de la Gloria.
