Inversores internacionales impulsan la expulsión de inquilinos en el bloque Sant Agustí, según una investigación periodística. El inmueble, situado en el centro de la ciudad, fue adquirido por una sociedad vinculada a capital extranjero procedente de Nueva York, que ha iniciado procesos para vaciar el edificio de inquilinos. El desalojo marca el inicio de una serie de actuaciones previstas sobre la finca.
La operación de compra se articula a través de varias sociedades interpuestas, una práctica habitual en el sector inmobiliario para dificultar la identificación de los propietarios finales. Estas estructuras permiten canalizar inversiones desde fondos internacionales hacia activos inmobiliarios en ciudades como Barcelona, consideradas mercados atractivos por su rentabilidad. La investigación identifica vínculos entre estas sociedades y plataformas de inversión global.
El bloque Sant Agustí se suma así a otros casos recientes en los que edificios residenciales son adquiridos por inversores que buscan revalorizar los activos mediante la sustitución de inquilinos. Este proceso suele implicar la finalización de contratos, el aumento de alquileres o la transformación de las viviendas en otros usos más rentables, en un contexto de fuerte presión sobre el mercado residencial.
Según los datos recogidos, este tipo de operaciones se ha intensificado en los últimos años en Barcelona, donde la entrada de capital internacional ha coincidido con el incremento del precio del alquiler y la reducción de la oferta accesible.
En paralelo, la actuación municipal ante este tipo de operaciones sigue siendo limitada. Pese al aumento de compras de edificios por parte de inversores y al crecimiento de los procesos de desahucio vinculados a estas dinámicas, el Ayuntamiento de Barcelona, encabezado por el PSC de Jaume Collboni, no ha desplegado nuevas herramientas específicas para frenar la expulsión de inquilinos en fincas adquiridas por grandes tenedores.
