El alto el fuego en Gaza cumplió un año el pasado 10 de octubre con 1.477 palestinos muertos por ataques israelíes desde la entrada en vigor del acuerdo, según los datos del Ministerio de Sanidad de Gaza utilizados como referencia por Naciones Unidas. Entre las víctimas mortales figuran 308 menores y 154 mujeres, mientras que otras 5.205 personas han resultado heridas. El pacto, alcanzado en octubre de 2025 bajo la mediación de Estados Unidos, contemplaba el cese de las operaciones militares, incluidos los bombardeos aéreos y de artillería. Sin embargo, el Ejército israelí ha continuado atacando distintos puntos del enclave palestino durante los últimos doce meses.
Los bombardeos se han mantenido pese a la reducción de la intensidad de las operaciones militares y la entrega de los últimos rehenes por parte de Hamás. El Gobierno de Benjamín Netanyahu sostiene que sus operaciones están dirigidas contra los responsables de los ataques del 7 de octubre de 2023. Mientras tanto, organizaciones humanitarias como Save the Children han denunciado los incumplimientos de la tregua y sus consecuencias sobre la población civil.
La reconstrucción de Gaza continúa paralizada mientras las tropas israelíes mantienen el control de más del 50 % de la Franja. Las restricciones impuestas por Israel dificultan la entrada de materiales y alojamientos temporales para las familias desplazadas.
La crisis humanitaria afecta a prácticamente toda la población de Gaza, formada por unos dos millones de personas que siguen necesitando ayuda para acceder a un alojamiento adecuado. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha advertido de que más de la mitad de las tiendas de campaña y refugios improvisados se encuentran deteriorados y necesitan ser sustituidos.
