La oposición reprocha a Collboni la gestión de El Molino tras su cierre por reformas por obras de insonorización. Durante la comisión municipal de Derechos Sociales, Cultura y Deportes, Barcelona en Comú presentó una proposición para reclamar que el futuro concurso de gestión recupere los objetivos fundacionales del espacio y lo consolide como un equipamiento cultural de referencia y con dimensión comunitaria. La iniciativa salió adelante con el apoyo de Junts y ERC, la abstención del PSC y el rechazo de PP y Vox.
Desde Barcelona en Comú, la concejala Jess González defendió el modelo impulsado durante el mandato de Ada Colau, asegurando que no era una propuesta abstracta sino un proyecto conectado con la ciudad y el tejido cultural del Paral·lel. La edil criticó que el modelo posterior no tuviera suficientemente en cuenta las necesidades del entorno, la convivencia vecinal ni las características urbanas de la zona.
Junts y ERC también cuestionaron la gestión del equipamiento y reclamaron una redefinición del proyecto cultural. El concejal Joan Rodríguez pidió “acabar con la improvisación” y aprovechar la crisis para repensar el modelo de salas públicas del Paral·lel, mientras la republicana Rosa Suriñach lamentó que se haya “desdibujado” la propuesta inicial y defendió integrar El Molino en una nueva concepción cultural del eje teatral barcelonés.
Por su parte, el concejal de Cultura del Ayuntamiento, Xavier Marcé, rechazó las críticas y sostuvo que el proyecto “no ha fracasado” por razones conceptuales ni de funcionamiento, sino por un conflicto grave relacionado con la insonorización del espacio. El consistorio prevé impulsar un nuevo concurso de gestión con una mayor implicación pública y limitar los horarios de actividad de la sala hasta las 23:00 o medianoche.
