Un empresario de Ceuta que posee diez negocios en la ciudad autónoma ha asegurado que ha ordenado a sus establecimientos que no sirvan comida a personas migrantes. El hostelero realizó estas declaraciones en el programa de Cuatro En boca de todos, donde vinculó de forma generalizada a las personas migrantes con la delincuencia para justificar la medida. Sus palabras han generado una fuerte reacción en redes sociales, con numerosas acusaciones de racismo y trato discriminatorio.
Durante su intervención televisiva, el empresario afirmó que “en el fondo son delincuentes”. La declaración ha sido especialmente criticada por atribuir comportamientos delictivos a un colectivo entero en función de su situación migratoria. Usuarios de redes sociales han calificado la medida de “racista e inhumana” y han denunciado que supone negar un servicio a personas únicamente por ser identificadas como migrantes.
El episodio se produce en un contexto de enorme tensión social y humanitaria en Ceuta. La entrada masiva de personas desde Marruecos registrada a finales de julio ha dejado a miles de migrantes en la ciudad, muchos de ellos alojados en instalaciones provisionales o viviendo en la calle. El Ministerio del Interior cifraba el 28 de agosto en unas 5.000 las personas migrantes que permanecían en Ceuta, mientras el Gobierno trabajaba para ampliar los espacios de acogida y trasladar a parte de ellas.
Las condiciones de quienes permanecen fuera de los centros de acogida son especialmente precarias. En zonas como El Tarajal, cientos de personas, entre ellas menores, han dormido durante semanas en calles, polígonos y espacios improvisados, con dificultades para acceder a servicios básicos. La crisis también ha provocado episodios de violencia, protestas contra la inmigración y un incremento de la tensión social en la ciudad durante el último mes.
