Vox ha pedido este martes a la Junta Electoral Central que suspenda el voto por correo de los españoles residentes en el extranjero inscritos en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA). La formación sostiene que el procedimiento es «opaco» y plantea que el derecho al voto solo pueda ejercerse de manera presencial en consulados y embajadas. La iniciativa también incluye la solicitud de paralizar temporalmente nuevas inscripciones en el censo exterior mientras se realiza una auditoría del sistema.
El secretario general del grupo parlamentario de Vox, José María Figaredo, argumentó que el voto por correo desde el extranjero no ofrece las mismas garantías de identificación que el procedimiento utilizado dentro de España. La formación sostiene, sin aportar pruebas de fraude, que el incremento de inscritos en el CERA estaría relacionado con las nacionalizaciones derivadas de la Ley de Memoria Democrática y ha llegado a calificar este proceso como un «golpe de Estado a cámara lenta».
De prosperar la propuesta, los aproximadamente 2,7 millones de españoles inscritos en el CERA dejarían de poder votar por correo y tendrían que desplazarse físicamente a consulados o embajadas para ejercer su derecho al sufragio. Diversas informaciones señalan que esta alternativa podría resultar inviable para numerosos electores debido a las grandes distancias existentes entre sus lugares de residencia y las sedes consulares.
La petición de Vox se produce en un contexto de creciente confrontación política sobre el censo electoral de los españoles en el exterior. La formación también solicita revisar los contratos relacionados con la gestión del registro y auditar las nuevas altas en el CERA, mientras mantiene su oposición al procedimiento de acceso a la nacionalidad para descendientes de españoles contemplado en la Ley de Memoria Democrática.
