Más de 3.000 firmas reclaman mantener el Obrim Carrers entre rambla Badal y plaça de Sants

La recogida de firmas evidencia el rechazo vecinal a que la reurbanización de la plaça de Sants implique perder espacio peatonal, seguridad y actividad de proximidad durante los fines de semana.

Obrim Carrers en los fines de semana

La recogida de firmas evidencia el rechazo vecinal a que la reurbanización de la plaça de Sants implique perder espacio peatonal, seguridad y actividad de proximidad durante los fines de semana.

En menos de 20 días, más de 3.000 personas han firmado para reclamar que el Ayuntamiento de Barcelona mantenga el Obrim Carrers en el tramo entre la rambla de Badal y la plaça de Sants. La movilización muestra la preocupación por una posible reducción de este espacio pacificado, uno de los más utilizados del barrio durante los fines de semana.

Como comentamos con anterioridad en La futura preocupación nace por la nueva configuración prevista entre la plaça de Sants y la rambla de Badal, vinculada a la reurbanización de la plaza y a la prolongación del bus H10. De momento, el Gobierno municipal no ha planteado una alternativa clara que permita compatibilizar los cambios de movilidad con el mantenimiento de la pacificación en este tramo, una demanda que también han trasladado entidades comerciales de la zona.

El Obrim Carrers se ha consolidado como una medida útil para peatones, familias, personas mayores y comercio local. Permite caminar con más seguridad, cruzar sin la presión del tráfico, que niños y niñas puedan moverse con más libertad y que las tiendas de proximidad reciban más paso de vecinos y vecinas. En una calle habitualmente cargada de circulación, la pacificación también reduce ruido y mejora las condiciones de vida en el entorno.

La recogida de firmas fue impulsada por Barcelona en Comú y, después, empezó a circular de manera autónoma por redes y grupos vecinales. La campaña también ha servido para alertar a varios comercios de la zona afectada, que no estaban al tanto de que la reforma prevista podía tener consecuencias sobre el Obrim Carrers. Algunos establecimientos han conocido el cambio a raíz de la petición, lo que ha aumentado la inquietud sobre el grado de información y participación con el que se está gestionando la reforma.

La posible pérdida o reducción de este tramo implicaría devolver circulación durante los fines de semana a una zona que ahora funciona como espacio peatonal. Donde hoy hay paseo, compras y uso vecinal, volverían el ruido, la congestión y una calle más difícil para quienes se desplazan a pie. También se verían afectados el comercio de proximidad y los desplazamientos en bicicleta: asociaciones de comerciantes y colectivos ciclistas trabajan para que se presente una alternativa que tenga en cuenta sus puntos de vista y no enfrente movilidad, pacificación y actividad económica local.

Scroll al inicio