El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha minimizado este martes 2 de junio las quejas de familias madrileñas por las altas temperaturas en las aulas, después de que varios centros educativos hayan registrado situaciones de calor extremo en plena recta final del curso. La consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, respondió a las críticas afirmando que “cuando hace calor, hace calor”, en un contexto de aumento de incidencias vinculadas a aulas que alcanzan los 35 grados.
La Consejería de Educación defiende que durante este curso académico ha realizado una inversión de casi 18 millones de euros en climatización. Zarzalejo ha señalado que se han instalado unidades enfriadoras en los centros con suelo radiante, así como toldos y nuevas zonas de sombra, y ha puesto en valor también las actuaciones realizadas por los ayuntamientos.
La FAPA Giner de los Ríos denuncia, sin embargo, que las medidas siguen siendo insuficientes. Su portavoz, Mari Carmen Morillas, asegura que las altas temperaturas han provocado cefaleas, golpes de calor, desmayos y otros episodios de estrés térmico entre el alumnado. Según la federación, en un mismo centro llegaron a registrarse cinco avisos en una hora para que las familias recogieran a sus hijos e hijas por problemas relacionados con el calor.
La organización cifra en 106 los centros públicos intervenidos este curso, frente a una red aproximada de 1.900 centros, lo que supone alrededor del 5% del total. Ante esta situación, la FAPA ha puesto en marcha una campaña para registrar temperaturas en las aulas, mientras que el AMPA del CEIP Pablo Sarasate de Móstoles ha iniciado una recogida de apoyos bajo el lema “Nuestros hijos no pueden aprender a 35 grados”, reclamando aire acondicionado en los colegios de la ciudad.
