El traslado de una parada de autobús en plaza Catalunya ha provocado las quejas de vecinos y usuarios del transporte público de Barcelona. Desde principios de junio, las líneas D50, N5, N6 y N7 han dejado de parar bajo una marquesina con techo y asientos y lo hacen a pocos metros, junto a un poste sin protección frente al sol. El espacio cubierto está ocupado ahora por una parada del Bus Turístico.
La modificación obliga a las personas usuarias a esperar a la intemperie durante los episodios de calor. ElDiario.es recogió el caso de una mujer de 72 años que esperaba el D50 a las 13.30 horas, con una temperatura de 33 grados. Otros viajeros buscan refugio detrás de un quiosco, bajo los árboles o junto al mobiliario urbano mientras vigilan la llegada de su autobús.
La Asociación de Vecinos de la Dreta de l’Eixample considera que la decisión prioriza el turismo frente a las necesidades de las personas residentes, especialmente mayores, trabajadores y usuarios con movilidad reducida. La entidad trasladó su malestar al Ayuntamiento y, después de no recibir respuesta dentro del plazo solicitado, presentó una queja ante la Sindicatura de Greuges de Barcelona a finales de junio.
El Ayuntamiento justifica el cambio por la necesidad de recuperar cuatro paradas del Bus Turístico ante el aumento de la demanda y asegura que la nueva ubicación mejora la circulación de las líneas urbanas. El consistorio y TMB afirman que el poste es provisional y que instalarán una marquesina cuando se haya desplazado aproximadamente un metro el quiosco situado en la zona. El Bus Turístico perdió un 36% de pasajeros entre 2019 y 2025, y Turismo de Barcelona atribuyó parte del descenso a la desaparición de esta parada.
