El teniente de alcalde de Seguridad de Barcelona, Albert Batlle, ha asegurado que la ciudad está «muy poco videovigilada» y ha defendido ampliar de manera significativa el número de cámaras en el espacio público. El responsable municipal confía en que Barcelona llegue a disponer de 500 nuevos dispositivos en 2027, dentro del plan impulsado por el gobierno de Jaume Collboni para extender la videovigilancia por distintos puntos de la ciudad.
Batlle considera que las cámaras son una herramienta útil tanto para disuadir la comisión de delitos como para facilitar posteriormente las investigaciones policiales. Actualmente Barcelona cuenta con 186 dispositivos operativos y el Ayuntamiento pretende multiplicar esa cifra durante los próximos meses. Antes de finalizar 2026 está prevista la instalación de otras 99 cámaras.
Los nuevos dispositivos se repartirán por puntos como el paseo del Born, los búnkeres del Carmel, la Anella Olímpica, el parque de la Pegaso, Fort Pienc y el entorno de la Fira de Bellcaire. Batlle ha explicado que la elección de los emplazamientos responde, entre otros criterios, a la concentración de personas, la incidencia delictiva y la valoración del riesgo de atentados.
La ampliación supondrá un incremento considerable de la presencia de sistemas de vigilancia en las calles de Barcelona. El Ayuntamiento sostiene que las cámaras estarán sometidas a las autorizaciones y controles establecidos por la normativa y asegura que no utilizarán sistemas de reconocimiento facial ni inteligencia artificial para identificar a las personas, mientras el visionado de las imágenes continuará dependiendo de operadores humanos.
Como alternativas de titular, también funcionan bien «Batlle apuesta por multiplicar las cámaras porque considera Barcelona “muy poco videovigilada”» o, algo más incisivo, «Batlle quiere más cámaras en las calles porque considera Barcelona “muy poco videovigilada”».
