Catalunya ha registrado este verano 1.835 muertes atribuibles al calor entre junio y agosto, la cifra más elevada desde que el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III recoge estos datos, en 2015. El balance prácticamente triplica el anterior récord, registrado en 2025 con 669 fallecimientos, y muestra el fuerte impacto sanitario de las sucesivas olas de altas temperaturas de este verano.
Agosto concentró la mayor parte de las defunciones, con 1.164 muertes atribuibles al calor, más del triple del anterior máximo para este mes, situado en 363 fallecimientos en 2018. Una parte importante se produjo entre los días 15 y 22. Junio también alcanzó un récord con 127 muertes, mientras que julio registró 544, coincidiendo ambos meses con episodios de temperaturas extremas.
Las altas temperaturas también provocaron 5.771 atenciones en los centros de atención primaria entre el 1 de mayo y el 30 de agosto. De ellas, 3.427 estuvieron relacionadas con insolaciones y golpes de calor y otras 1.806 con deshidratación. El mayor pico asistencial se produjo alrededor del 10 de julio, durante la segunda ola de calor, cuando cerca de medio millar de personas fueron atendidas en una sola semana.
Los servicios de urgencias atendieron además a 2.121 personas por problemas relacionados con las altas temperaturas, y 361 acabaron hospitalizadas, principalmente por deshidratación. El impacto se extendió al conjunto del Estado, donde las muertes atribuibles al calor entre junio y agosto alcanzaron las 5.113, superando el anterior máximo de 4.653 registrado en 2022.
