Borja Iglesias protagonizó uno de los momentos más comentados de la celebración de la selección española tras ganar el Mundial de 2026. Durante la entrega de medallas celebrada este domingo en el estadio MetLife de Nueva Jersey, el delantero estrechó brevemente la mano de Donald Trump, evitó mirarlo y no respondió a las palabras que el presidente de Estados Unidos le dirigió.
Trump participó en la ceremonia después de que España derrotara por 1-0 a Argentina gracias a un gol de Ferran Torres durante la prórroga. El mandatario estadounidense fue el encargado de entregar las medallas a los integrantes del equipo campeón antes de la entrega del trofeo que acreditaba a España como campeona del mundo por segunda vez.
Al llegar ante Trump, Iglesias mantuvo la mirada apartada, le dio la mano durante unos instantes y siguió avanzando. El presidente trató de decirle unas palabras, pero el jugador no se detuvo ni mostró ninguna reacción visible. Las imágenes del encuentro se difundieron rápidamente en redes sociales y medios de comunicación.
El futbolista ya se había referido días antes a la posibilidad de coincidir con Trump en la ceremonia. En una entrevista con la revista Panenka, Iglesias afirmó que esperaba saludarlo en un momento de celebración, que el encuentro pasara rápido y poder olvidarlo. También señaló que sus opiniones políticas eran conocidas y bromeó con que no quería terminar en prisión por rechazar el saludo.
Nos alegramos de que el fútbol, uno de los espacios con mayor impacto social y cultural, deje de presentarse como un terreno ajeno a la política. Gestos como el de Borja Iglesias recuerdan que los deportistas también pueden expresar valores, defender derechos y marcar distancia ante dirigentes cuyas políticas vulneran a colectivos enteros.
