El Ayuntamiento de Barcelona, gobernado por Jaume Collboni desde junio de 2023, ha reducido significativamente las adquisiciones de viviendas destinadas a ampliar el parque público respecto a los mandatos de Ada Colau. Esta caída coincide con la movilización, este 5 de noviembre, de 118 vecinos de cinco fincas situadas en Gràcia y Horta-Guinardó, que reclaman al consistorio y a la Generalitat una intervención para evitar operaciones de compra especulativa. Las familias, organizadas con el Sindicat de Llogateres, piden que las administraciones ejerzan su derecho de tanteo y retracto o faciliten financiación para garantizar la continuidad de los residentes.
Durante los ocho años de gobierno de Ada Colau, el Ayuntamiento adquirió alrededor de 1.600 viviendas, con una inversión aproximada de 200 millones de euros, según los datos de la comparativa facilitada. La cifra equivale a unas 200 viviendas anuales, frente a las 122 contabilizadas durante los tres primeros años del mandato de Collboni, unas 40 al año.
Uno de los casos más representativos es el de una finca de 26 viviendas en Horta-Guinardó, cuya operación de venta está valorada en 5,5 millones de euros. Sus inquilinos denuncian haber recibido burofaxes que advierten de la no renovación de sus contratos y temen perder las viviendas en las que algunos llevan décadas residiendo.
El consistorio también señala que la estrategia de vivienda del Ayuntamiento prioriza la construcción de nuevas promociones públicas y la eliminación progresiva de las licencias de pisos turísticos. Mientras tanto, según los datos recogidos por elDiario.es, 754 familias esperan actualmente una vivienda de emergencia en Barcelona, el máximo registrado desde 2015, en un contexto en el que las adquisiciones mediante tanteo y retracto también han disminuido.
