La crisis climática ha provocado la muerte prematura de unas 500 toneladas de mejillón durante la campaña de 2026 en las bahías de los Alfacs y el Fangar, en el Delta del Ebro. Las pérdidas alcanzan los 1,5 millones de euros y obligan al sector a reclamar ayudas urgentes ante una mortalidad que se ha adelantado casi un mes respecto a los patrones habituales.
Desde mediados de junio, el agua de las bahías supera los 28 °C, el límite crítico a partir del cual los mejillones no pueden sobrevivir. La investigadora del IRTA Margarita Fernández advierte de que las olas de calor marinas llegan cada vez antes, son más intensas y duran más tiempo. Hace una década, la campaña podía prolongarse hasta agosto, pero actualmente los moluscos apenas resisten más allá de junio.
La bahía de los Alfacs, más cerrada y vulnerable al calentamiento, ha perdido unos 450.000 kilos, alrededor del 15% de su cosecha. En el Fangar, donde existe una mayor renovación del agua, han muerto otros 50.000 kilos. La producción total ha quedado por debajo de las 2.500 toneladas, unas 500 menos que el año anterior, mientras aumentan los costes por la necesidad de importar la mayor parte de las crías.
Los productores han adelantado la comercialización y la siembra, reducido la cantidad de mejillón en las bateas y acelerado su extracción antes de los episodios de calor extremo. El sector también estudia trasladar parte del cultivo a aguas exteriores e instalar sistemas para mejorar la renovación y oxigenación de las bahías, pero advierte de que estas medidas requieren inversiones elevadas y reclama apoyo económico de las administraciones.
