La primera ola de calor del verano ha dejado un balance de 43 muertes atribuibles a las altas temperaturas en Catalunya, según los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III. El episodio, que se prolongó desde el domingo hasta el miércoles, se ha convertido en el peor inicio de verano registrado desde que comenzaron estos registros en 2015, coincidiendo con un episodio de calor extremo que ha afectado a buena parte de Europa.
La cifra supone un fuerte incremento respecto a años anteriores. Hasta ahora, el peor registro tras la festividad de San Juan correspondía a 2022, cuando se contabilizaron 14 fallecimientos en el mismo periodo. Desde la activación, el pasado 16 de mayo, del Plan Nacional de Actuaciones Preventivas frente a las Altas Temperaturas, el total de muertes atribuibles al calor en Catalunya asciende ya a 65.
Las temperaturas alcanzaron valores especialmente elevados en las comarcas de Ponent, donde se superaron los 41 grados. En Lleida se registraron 40,9 ºC y en Alcarràs 40,7 ºC durante la jornada de San Juan. Las noches también mantuvieron temperaturas muy altas, con mínimas de 24,3 ºC tanto en Montserrat como en el barrio del Raval de Barcelona, dificultando el descenso térmico habitual.
El impacto sanitario del episodio también se reflejó en la actividad de los servicios de emergencias. El Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM) atendió a 208 personas por problemas relacionados con el calor. Del total de asistencias, un 53 % requirió la activación de una ambulancia y traslado a un centro sanitario, mientras que el 46 % restante fue atendido a través del servicio telefónico 061 Salut Respon.
