El personal de las bibliotecas públicas de Barcelona mantiene desde el 26 de mayo una huelga indefinida que continúa provocando cierres en la red municipal. La última jornada de protesta, convocada el 1 de septiembre coincidiendo con el inicio de curso, dejó cerradas 36 de las 41 bibliotecas del Consorcio de Bibliotecas de Barcelona, mientras la plantilla reclamaba desbloquear la negociación sobre sus condiciones laborales.
El conflicto comenzó después de meses de negociaciones entre la plantilla y el Consorcio sin avances suficientes, según los sindicatos convocantes CGT e Intersindical. Las principales reivindicaciones incluyen la adhesión al convenio del Ayuntamiento de Barcelona, la reducción y reorganización de jornadas, mejoras en la conciliación y la equiparación de condiciones con otros trabajadores municipales.
Los trabajadores denuncian que algunas jornadas pueden alcanzar hasta 11 horas diarias y reclaman cambios en los turnos y horarios para garantizar mejores condiciones laborales. La plantilla también señala diferencias entre empleados del Consorcio, ya que parte del personal se rige actualmente por el convenio de la Diputación y otra parte por el municipal.
Durante el verano, la huelga ha afectado al funcionamiento habitual de los equipamientos y, según los representantes sindicales, una parte de las bibliotecas ha tenido que cerrar por falta de personal suficiente para mantener la atención al público. El Ayuntamiento y los sindicatos mantienen abiertas las negociaciones para intentar alcanzar un acuerdo que permita poner fin al conflicto.
Las bibliotecas públicas son espacios esenciales para garantizar el acceso a la cultura, el aprendizaje y la cohesión social en la ciudad. Mejorar las condiciones laborales de sus trabajadores y trabajadoras supone también reforzar un servicio público que acompaña a miles de personas cada día, especialmente a quienes encuentran en estos equipamientos un lugar de estudio, encuentro y acceso gratuito al conocimiento.
