Un estudio del Instituto de Recerca Urbana de Barcelona (IDRA) ha revelado la desigualdad existente entre los hogares a la hora de afrontar las olas de calor: el 71,2% de las viviendas con ingresos superiores a 3.000 euros mensuales dispone de aire acondicionado, frente al 38,9% de las familias con ingresos inferiores a 1.000 euros. La investigación, presentada en julio de 2026, analiza la relación entre renta, vivienda y capacidad de protección frente al calor en los 311 municipios de la provincia de Barcelona.
El informe señala que la emergencia climática no afecta a toda la población de la misma manera. Las diferencias económicas condicionan el acceso a sistemas de refrigeración, pero también influyen otros factores como el estado de los edificios, el aislamiento térmico o la disponibilidad de zonas verdes y refugios climáticos. Según el estudio, las zonas con mayor vulnerabilidad concentran hogares con menos ingresos, viviendas antiguas y una mayor exposición a temperaturas extremas.
La investigación también analiza el impacto de la calor sobre la salud y destaca que los perfiles más vulnerables son especialmente las personas mayores que viven solas, las mujeres mayores de 65 años, las personas con menos recursos y quienes residen en viviendas con peores condiciones. El estudio apunta que en el área metropolitana de Barcelona las zonas más vulnerables pueden acumular de media hasta 2.066 horas anuales con temperaturas interiores superiores a 25,8 grados en viviendas sin refrigeración.
Ante esta situación, el IDRA plantea medidas como un programa público de acceso a la refrigeración, ayudas para asumir los costes energéticos, la adaptación climática de los edificios, la ampliación de refugios climáticos y la rehabilitación del parque de viviendas. El informe también identifica 39 municipios donde coinciden una elevada exposición al calor, una mayor vulnerabilidad social y un parque residencial con más necesidades de mejora.
