Los datos desmontan a Collboni y revelan un récord de cruceristas en Barcelona superando los 4 millones. Aunque el alcalde afirmó el 28 de abril en TVE que la ciudad recibe unos 3,4 millones de cruceristas al año y que el Ayuntamiento ya había anunciado la eliminación de alguna terminal, las cifras publicadas por La Directa muestran que Barcelona cerró 2025 con 3.999.258 cruceristas y que el cómputo interanual ya supera los 4,1 millones en el primer trimestre de 2026.
La contradicción entre el relato público del alcalde y la evolución real de los datos es uno de los elementos centrales del debate. Collboni presenta su política como una apuesta por ordenar y limitar el turismo de cruceros, pero la llegada de pasajeros no solo no se reduce, sino que crece con fuerza: un 9,4% más en 2025 respecto al año anterior y aumentos interanuales del 23% en enero, del 21% en febrero y del 48% en marzo de 2026.
La misma tensión aparece en la capacidad de las terminales. El gobierno municipal ha explicado la reorganización del Port como una reducción de la actividad, pero la capacidad total ha pasado de 24.700 a 31.000 turistas durante el mandato actual. La sustitución de algunas terminales queda compensada por la entrada en funcionamiento de la terminal H de MSC Cruceros, con capacidad para 6.500 turistas, y la futura terminal G de Royal Caribbean, prevista para el próximo año con 7.000 plazas.
Las entidades críticas con el modelo de cruceros denuncian que este crecimiento agrava los impactos ambientales, urbanos y sociales sobre Barcelona. Stop Creuers Catalunya advierte de que las nuevas terminales G y H pueden sumar hasta un millón más de cruceristas y reclama limitar la capacidad a 17.000 plazas. El caso vuelve a evidenciar la distancia entre los anuncios de Collboni y una política portuaria que mantiene a Barcelona al servicio de grandes operadores turísticos mientras aumenta la presión sobre una ciudad ya tensionada por la masificación, la contaminación y la pérdida de vida cotidiana.
