Las quejas vecinales crecen por el deterioro del servicio del bus V5 en Sants-Montjuïc y Les Corts

Esperas de más de 20 minutos, autobuses saturados y cambios de recorrido han disparado el malestar vecinal por el funcionamiento de la línea V5.

Las quejas vecinales crecen por el deterioro del servicio del bus V5 en Sants-Montjuïc y Les Corts

Las quejas por el mal funcionamiento de la línea de autobús V5 se han intensificado en los barrios de La Marina, La Bordeta, Sants y Les Corts. Vecinos y usuarios habituales llevan meses alertando del empeoramiento progresivo del servicio, con esperas que, según denuncian, superan habitualmente los 20 minutos en horas punta, vehículos completamente llenos y dificultades para subir al autobús en determinados tramos del recorrido. El malestar se ha trasladado a consejos de barrio y audiencias públicas del distrito de Sants-Montjuïc, además de a múltiples reclamaciones enviadas a TMB, sin que el servicio haya experimentado mejoras perceptibles.

Uno de los episodios que más evidenció el descontento fue la ampliación del recorrido del V5 hacia la Marina del Prat Vermell, puesta en marcha a finales de abril. La modificación implicó inicialmente la supresión de dos paradas en las calles Mare de Déu de Port y Cisell, una decisión que provocó una rápida reacción vecinal. Asociaciones del barrio denunciaron sentirse “olvidadas” y alertaron de que las paradas eliminadas daban servicio directo a escuelas, una guardería, un centro ocupacional, un centro sociosanitario y equipamientos deportivos. Para muchas personas mayores o con movilidad reducida, el cambio significaba caminar más distancia por calles poco iluminadas o perder una conexión cotidiana esencial.

La presión vecinal acabó forzando una rectificación institucional pocas semanas después. Durante el Consell Plenari del distrito de Sants-Montjuïc del pasado mayo, el gobierno municipal anunció que el V5 recuperaría finalmente las dos paradas eliminadas tras una petición formal a TMB y después de las protestas impulsadas por la Asociación Vecinal Port Vell. El cambio fue interpretado por parte del vecindario como una muestra de que las modificaciones iniciales se habían implementado sin suficiente diálogo previo ni evaluación real de su impacto diario.

Sin embargo, la recuperación de estas paradas no ha cerrado el conflicto. Usuarios, sobre todo de La Marina, Sants y La Bordeta continúan denunciando escenas de saturación recurrentes, especialmente en los horarios de entrada y salida escolar. Familias, personas mayores y usuarios con movilidad reducida describen autobuses donde “ya no cabe nadie” y trayectos cada vez más inciertos. En algunos casos, explican, hay personas que deben dejar pasar uno o dos vehículos antes de poder subir, una situación que genera retrasos acumulados en desplazamientos cotidianos al trabajo, centros educativos o visitas médicas.

Desde TMB se ha reconocido en anteriores ocasiones que existen momentos de “presión” en determinadas franjas horarias y se ha defendido que se han reforzado vehículos para mantener la frecuencia de paso. Aun así, el malestar sigue creciendo en barrios que consideran el V5 una línea estratégica para conectar zonas históricamente menos bien comunicadas de Barcelona. La sensación compartida entre parte del vecindario es sencilla y muy concreta: un trayecto que antes funcionaba con cierta normalidad se ha ido volviendo, poco a poco, más difícil de prever.

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