El aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat registró 5,87 millones de pasajeros durante julio de 2026, la cifra mensual más alta de su historia y un 6% superior a la del mismo mes del año pasado. El incremento mantiene la tendencia al alza del tráfico aéreo durante uno de los periodos de mayor actividad turística del año.
El crecimiento de pasajeros ha ido acompañado de un aumento de la actividad en las pistas. El Prat gestionó 35.886 aterrizajes y despegues durante julio, un 6,6% más que un año antes. Solo Madrid-Barajas registró más actividad, con 6,47 millones de pasajeros y 40.573 operaciones durante el mismo periodo.
Las nuevas cifras profundizan una tendencia que ya había situado al aeropuerto en máximos durante la primera mitad del año. Entre enero y junio pasaron por El Prat 28,37 millones de viajeros, un 4,4% más que durante el mismo periodo de 2025. Más de 21 millones correspondieron a tráfico internacional, que creció por encima del doméstico.
El nuevo récord llega después de que El Prat cerrase 2025 con 57,48 millones de pasajeros, frente a los 55 millones registrados en 2024. Para este verano, las aerolíneas habían aumentado además un 5,7% la capacidad de asientos desde Barcelona, dentro de una temporada en la que la infraestructura vuelve a registrar máximos históricos de actividad.
El crecimiento constante del tráfico aéreo también incrementa la presión que soportan Barcelona y su entorno. Más vuelos implican más emisiones, ruido y desplazamientos, mientras el aumento continuado de visitantes alimenta un modelo turístico que tensiona el espacio público, los servicios y el acceso a la vivienda. Un nuevo récord de pasajeros no supone necesariamente una mejora para la ciudad si el coste ambiental y social recae sobre quienes viven en ella.
