Olga, una vecina de 54 años de Santa Eulàlia, en L’Hospitalet de Llobregat, murió por suicidio el pasado 7 de septiembre, cinco meses después de haber sido desahuciada de la vivienda donde había residido durante más de veinte años. Era madre de dos hijas, una de ellas menor de edad, y estaba vinculada al tejido vecinal del barrio. Familiares, amistades y organizaciones por el derecho a la vivienda han denunciado este lunes 21 de septiembre que el proceso de pérdida de su casa tuvo un fuerte impacto sobre su salud mental y reclaman que se investigue la respuesta de las administraciones.
La vivienda había sido adquirida por Olga mediante una hipoteca con Banc Sabadell. Tras separarse, quedarse sin trabajo y no poder afrontar los pagos, llegó a un acuerdo con la entidad para entregar el inmueble y permanecer en él mediante un alquiler social. La situación cambió cuando el piso fue vendido a Promontoria Coliseum Real Estate, un fondo de inversión que posteriormente inició el procedimiento de desahucio.
El lanzamiento terminó ejecutándose el 15 de abril. Según las entidades que acompañaban a la familia, tampoco se le proporcionó una alternativa habitacional que permitiera evitar la pérdida de la vivienda.
El Sindicat d’Habitatge de L’Hospitalet y la Associació de Veïns i Veïnes Som Santa Eulàlia han pedido que se investigue la «cadena de actuaciones y omisiones» que, a su juicio, precedió a la muerte de Olga.
Información de ayuda: el teléfono 024 ofrece atención gratuita, confidencial y disponible las 24 horas a personas con pensamientos o riesgo de suicidio y también a familiares y allegados. Ante una emergencia vital inmediata, se puede llamar al 112.
