Ada Colau ha vuelto este lunes, 21 de septiembre, al activismo por el derecho a la vivienda participando en una concentración para tratar de impedir el desahucio de Sílvia, una vecina en situación de vulnerabilidad que residía desde hacía 13 años en un inmueble de la calle Sardenya, en el distrito barcelonés de Gràcia. La exalcaldesa se ha situado junto a decenas de activistas ante la entrada del edificio para bloquear el paso de la comitiva judicial.
La movilización no ha logrado detener el lanzamiento. Pasado el mediodía, ocho furgonetas de la Brigada Móvil de los Mossos d’Esquadra han llegado al número 357 de la calle Sardenya. Los agentes han apartado a las personas que bloqueaban el portal, entre ellas la propia Colau, y posteriormente la comitiva judicial ha accedido al inmueble para ejecutar el desahucio. Alrededor de 40 personas habían participado en la protesta desde primera hora de la mañana.
Sílvia tiene reconocida una discapacidad del 36 % y, según el Sindicat de Llogateres, se encuentra en situación de vulnerabilidad económica y social. La mujer entró en la vivienda en 2013 junto a su entonces pareja, que figuraba como titular del contrato. Tras finalizar la relación, él abandonó el piso y Sílvia siguió viviendo allí. El sindicato sostiene que pidió en varias ocasiones ser incorporada al contrato, pero que la propiedad, Bossant 2001, se negó. También asegura que la propietaria rechazó una propuesta de mediación del servicio municipal SIPHO.
La participación de Colau recupera una de las imágenes que marcaron su trayectoria antes de entrar en las instituciones. Antes de convertirse en alcaldesa de Barcelona en 2015, fue una de las principales portavoces de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y participó durante años en movilizaciones contra los desahucios. Este lunes se ha colocado de nuevo frente a un portal junto a activistas por la vivienda, pocos días después de afirmar públicamente que mantiene abierta la posibilidad de asumir en el futuro alguna responsabilidad institucional concreta.
